Estoy convencida de que en más de una ocasión te has preguntado qué es el Qi.

 Su traducción “literal” podría ser aire en chino o espíritu en japonés. Pero este concepto es mucho más amplio y complejo. El Qi es una fuerza que unifica y cohesiona. Por un lado, en el lugar donde la energía está a punto de materializarse. Y, por otro, donde la materia va a convertirse en energía.

Ante la pregunta de “qué es el Qi”, también podríamos responder que es la interacción continua entre el Yin y el Yang. El Qi es materia y también energía y movimiento. El Qi está en todas las cosas. Tanto en las animadas como en las inanimadas. ¡El Qi es necesario para existir!

En el mundo occidental, ninguno de nosotros dudamos de la existencia de la energía. Aunque lo percibimos como un intangible que no siempre es fácil de definir ni tampoco de explicar.

Sin embargo, la idea de la existencia de la energía vital en lo que nos rodea es algo bastante conocido en las culturas orientales. Tienen diferentes nombres. Pero la esencia es común en todas ellas.

Se trata de una energía omnipresente que se manifiesta dentro del mundo material. En China se conoce como, Qi. En India, la llaman Prana. Y, en Japón, es el Ki.

Explicando un concepto abstracto: el Qi

Tratando de explicar qué es Qi, mi maestra me mostró un relato del escritor Nury Vittachi que habla de la búsqueda del Qi. Es una historia que me encanta. Y que quiero compartir contigo, acercarte a este concepto tan complejo.

Un sabio se sentó en la llanura de las jarras y leía el libro de los cambios.

Él quería saber de dónde viene la fuerza de la vida. Así que cerró su libro e hizo un voto. Voy a salir en búsqueda de la fuente del Qi y no voy a volver hasta que lo encuentre, dijo.

Caminaba por la ciudad. Caminó por todo el país. Deambuló por el reino. Pero no pudo encontrarlo.

Entonces decidió dar la vuelta alrededor de la tierra. Embarcó y navegó hasta la otra punta del mundo. Vio muchas cosas extrañas.

En el océano, vio un pez muy grande. El pez también deambulaba por el mar.

Pero en todo este viaje, no logro encontrar el Qi.

El sabio no se rindió. Viajó más lejos aún. Se dirigió a los cuatro rincones del mundo.

A menudo, sus caminos se cruzaron con los del pez grande, que parecía que también estaba buscando algo.

Sin embargo, a pesar de que visitó mil lugares, no pudo encontrar el nacimiento del Qi.

Un día entró en el país, donde las personas pueden hablar con los animales y los animales pueden hablar con la gente. Vio el pez grande nadando al lado de su barco.

El sabio pregunto al pez: ¿estás buscando algo?

Y el pez respondió. Sí, ¿y tú también buscas algo?

El sabio dijo: sí, estoy buscando la fuente del Qi.

¿Qué es el Qi? Pregunto el pez.

El sabio dijo: es Prana, es la fuerza de la vida, es el Tao, es el camino, es el cielo y es Dios.Has viajado mucho. ¿Lo has visto tú por casualidad?

El pez respondió: no. He estado por todo el mundo. La fuente de Qi no la he visto.

El sabio se puso muy triste. Lloró mucho. Cuando las lágrimas se habían secado pregunto al pez. ¿Y qué estás buscando tu?

El pez respondió: yo busco el mar.

El sabio dijo: ¡pero, tú estás en el mar!

El pez miró a su alrededor y dijo: ¿cómo puede ser que no lo veo?

El sabio dijo: no lo puedes ver, porque todo lo que ves es el mar. Y, en este mismo momento, el sabio, por fin, quedo iluminado.

Qué es el Qi, la energía que está en todas partes

Así que la energía esta a nuestro alrededor. Fluye por todo y, también, a través de todo.

En nuestra cultura somos más “lógicos” y pensamos que no podemos creerlo. Pero, creemos en Dios, por ejemplo, que también puede ser este Qi.

Por su parte, a los científicos les faltan casos documentados y estudios hechos para poder creer en algo así.

Para mi entender, solo hace falta salir de tu casa. Puedes sentir los diferentes ambientes. No es lo mismo caminar por la playa o por un bosque. No es lo mismo subir una montaña que bañarte en un lago o ver el atardecer. ¿Verdad?

La realidad, es que en algunos momentos siento que soy solo una pieza de algo más grande. Y esa es una sensación grandiosa e imponente.

En la medicina china el Qi también fluye dentro de tu cuerpo, como un rio. Pero no solo en el cuerpo físico. Sino también en el emocional (alma), en el intelectual (cerebro) y en el espiritual. Todos están en un estado de armonía absoluta gracias a la energía. En el momento en que el flujo de energía se interrumpe, se bloquea o estanca es cuando uno enferma.

El mismo principio transforma el Feng Shui con respecto al entorno. A los edificios, espacios cerrados, habitaciones.

La distribución optima del Qi dentro de tu espacio es la condición principal para el bienestar tuyo. Es la influencia en tu subconsciente lo que hace que te sientas bien en tu entorno.

¿Quieres aplicar estos principios a tu vida y mejorarla con una buena gestión de la energía vital que te rodea? Contacta conmigo y te ayudaré a hacer de ella tu mejor aliada. ¡Prometido!