La idea de que pueda mejorar tu vida con el Feng Shui es algo que, desde siempre me ha fascinado.

La primera vez que tuve entre mis manos un libro sobre el Feng Shui fue durante unas prácticas realicé en una tienda ecológica en mi etapa de colegial. Yo tendría unos 14 o 15 años.

Enseguida, me empezó a gustar el tema.

Imagina el atractivo que ejerció sobre mi el hecho de poder influir en tu vida solo cambiando tu entorno. El tema me parecía lo suficientemente lógico como para interesarme. Y lo suficientemente motivador como para desear informarme más. Una conexión entre tu vida y tu casa. ¿No es una idea increíble?

A lo largo de los años posteriores, intenté aplicar mucho de lo que leí en aquella época. Pero, la verdad, es que no todo funcionó en mi caso.

Tiempo después, volví a esta ciencia maravillosa que es el Feng Shui, con la intención de entenderla mejor. Y comencé a estudiar su historia y las diferentes formas, escuelas y métodos que abarca. Y, desde entonces, no he dejado de aprender.

Una de las primera, y más importantes cosas que aprendí, es que en el Feng Shui tu casa y tu entorno son como un cuerpo. Y, como ocurre con los seres humanos, es necesario cuidarlos para evitar que enfermen.

Por esa razón, siempre es mejor echar un vistazo a tu alrededor y hacer pequeños cambios antes de que sea tarde. Porque, invirtiendo ahora solo un poco de tiempo en tu casa, puedes conseguir grandes resultados. Y hacer tu vida más equilibrada y rica.

Kit de “Primeros Auxilios” para mejorar tu vida con el Feng Shui

Ordena y deshazte de los objetos que no desees

Sin duda, lo bueno de tener una casa ordenada es que siempre parece más limpia que una casa desordenada y ahorra tiempo en la búsqueda de las cosas en el día a día. Pero, además, otro punto positivo es que influye de forma directa en nuestro bienestar. Nos sentimos más tranquilos en una casa bien recogida. Nos relajamos mejor y recargamos nuestras pilas con mayor facilidad.

Para lograrlo, en primer lugar, elimina lo innecesario. Puedes empezar por tu armario, por ejemplo. Quita toda la ropa que te queda pequeña o grande. También aquella de alguna actividad que ya no practiques. Por ejemplo, ropa de deporte o trajes de trabajo que ya no uses. Puedes seguir con bolsos, cinturones, decoraciones. Y, todo aquello que acumulas casi sin darte cuente. Quédate solo con las cosas que aprecias. Las que te hacen sentir bien y te aportan un sentimiento positivo. ¡Hazlo y verás como te sientes más libre!

Arregla o elimina los objetos rotos (según el caso)

Las cosas rotas no deberían tener sitio en tu casa. Si, por ejemplo, se avería algo en el coche, se repara enseguida. Pero, cuando eso ocurre con objetos cotidianos como platos, vasos, ropa, zapatos, objetos de decoración… dejamos pasar mucho tiempo antes de ocuparnos de ello.

Si tienen arreglo, esos objetos dañados, no esperes para repararlos. Y, si por el contrario, no lo tienen, sácalos de tu entorno sin pensarlo demasiado.

Por más excusas que te des a ti mismo, no hay ninguna válida. Y, recuerda… ¡Tú eres el reflejo de tu entorno!

Ventila tu casa todos los días

¿Has entrado alguna vez en una casa que llevaba mucho tiempo cerrada? Su olor es característico. Huele mal, a humedad… a enfermedad. Y, es justo eso, lo que ocurre a la vivienda. La casa enferma. Se produce moho y comienza a desmoronarse.

Por tanto, para hacerla “revivir” cada día es importantísimo ventilarla. De esta forma, facilitarás que fluya el aire y purifique el ambiente que te rodea.

Incorpora plantas a tu vida

La naturaleza nos provoca un sentimiento de bienestar. Porque las plantas dan vida a nuestros espacios y purifican el aire que nos rodea.

Por eso, te animo a que elijas, e incorpores a tu hogar, plantas que puedes manejar bien con tu estilo de vida.

Solo recuerda que hay un sitio poco adecuado para las plantas: el dormitorio. El motivo es porque por la noche nosotros lucharíamos con ellas por el aire existente en la habitación. Ya que, de noche, en la oscuridad, su función de purificar el aire está en modo stand by.

Cuida la entrada de tu casa

La entrada y el recibidor son los espacios más importantes de tu casa. Y, por lo tanto, necesitan una especial atención.

Cada día entras a tu casa por este sitio. Y debes cuidar de que transmita una sensación positiva. Piensa cómo te recibe tu casa. ¿Te recibe un ambiente cálido, abierto, limpio, luminoso y ordenado? Si es así, enhorabuena. Así es como tu casa debería darte la bienvenida cada vez que llegues.

Ten tu cama bien protegida

Hay unos puntos clave que nos pueden ayudar en mejorar nuestro sueño. En primer lugar, deberías tener una pared solida en la parte de tu cabeza. Y que ninguna esquina de un muro o mueble señale hacia ti. También es mejor que veas la puerta. Pero evita no que la cama esté situada entre la puerta y la ventana. Y, siempre es mejor, no poner un espejo señalando a la cama. Sigue estos pequeños consejos y seguro que tu descanso mejorará.

Evita las “flechas venenosas”

En general deberías evitar cualquier esquina señalando directamente hacia ti. No solo en la cama, sino también en el sofá. Y, tampoco debería señalar un canto a la puerta principal.

Y la “regla de oro”…

Tienes que poder caminar sin esfuerzo ni barreras por cada habitación de tu hogar. Y poder llegar, con facilidad, a cada rincón. Ten en cuenta que donde tú tengas problemas para moverte, la energía también los tendrá.

Estos sitios de difícil acceso suelen ser los lugares de una energía paralizada o estancada. ¡Libéralos!

Como siempre te animo, acude a mi si ves que necesitas ayuda para identificar correctamente esos primeros puntos imprescindibles para mejorar tu vida con el Feng Shui. Sé que puedo ayudarte y estaré encantada de hacerlo. ¡Ánimo y no dejes de aplicar esos primeros auxilios para tu casa!

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