Es posible que hayas oído hablar de la Escuela de Formas como la escuela más antigua, o una de las más antiguas, que existen en el Feng Shui.

Hoy quiero hablarte de ella como una parte fundamental del Feng Shui clásico. Y, para ello, te propongo remontarnos hasta los orígenes de esta técnica milenaria.

Un poco de Historia del Feng Shui

El Feng Shui procede de China y significa literalmente “viento y agua”. Aunque, en algunos libros también lo traducen como “el flujo de las cosas”.

Nació hace unos 3.000 años, algunos no fechan incluso hace 6.000, y ha sobrevivido a varias dinastías chinas. Gracias a su prohibición, alrededor del año 1950, los maestros del Feng Shui, que estaban perseguidos en su país, tuvieron que emigrar. Y, de esta forma, dieron a conocer esta antigua práctica fuera de sus fronteras.

A lo largo de miles de años el Feng Shui pasó de ser una creencia de muertos a un oráculo de emprendedores. Y, en la actualidad, es una práctica empleada para ayudar a encontrar la casa idónea para cada persona. Para mejorar el ambiente de su actual vivienda. Y activar su potencial para favorecer el éxito en el trabajo e incrementar el bienestar de quienes la habitan, entre otras funciones.

Qué es la Escuela de Formas

Tradicionalmente , los chinos poseen una comprensión muy profunda de la naturaleza. Al verse obligados a salir de su tierra, desarrollaron una especial capacidad para observar su alrededor. Lo que les llevó a determinar un sistema precioso sobre el aspecto ideal que debía tener el paisaje o el entorno.

Y, siempre con el fin de captar un flujo equilibrado de energía que enriquezca las vidas y las actividades de las personas.

Para lograr este objetivo, una de las escuelas más antiguas, o la más antigua, es la Escuela de Formas.

Básicamente, se usa siempre. Y se la considera la más importante porque, si el entorno de tu casa ya tiene unas condiciones favorables y protectoras, tendrás mucho ganado.

Antiguamente se usaba para buscar el lugar idóneo para construir una casa.

Parte de la base de que delante haya una vista abierta (el fénix). Mientras que una montaña, árboles o colinas es recomendable que protejan desde detrás (la tortuga). En el lado derecho, debe haber alguna protección baja y sólida (el tigre). Y, a la izquierda, una estructura más alta y ligera (el dragón).

Todos estos principios pueden ser reinterpretados según el estilo de vida y los espacios disponibles en la actualidad. Hoy en día, pocas veces tenemos una montaña que nos proteja por detrás. Pero, puede que sí tengamos un edificio, que nos vale igual. Y, si no tenemos un monte o un bosque a nuestra izquierda, es fácil disponer de unos árboles o un muro. Y, al otro lado, un elemento más bajito como, por ejemplo, un arbusto.

Si nos fijamos bien, en la mayoría de los casos, nuestros sitios favoritos tienen exactamente esto en común. A la espalda, una pared, un respaldo, o algo que nos proteja por detrás. En los lados tenemos bien reposabrazos, cojines o una mesita con decoración. Pero, delante, nos gusta tener la vista libre. Será por esto por lo que también, se conoce a la Escuela de Formas como, el método del sillón.

Si quieres profundizar más en este interesantísimo tema de la Escuela de Formas. O deseas aplicar sus principios a la búsqueda de tu nuevo hogar, no dudes en contactar conmigo. He ayudado a muchas personas a identificar su casa perfecta en la que sumar comodidad con bienestar y calidad de vida. ¡Juntos lo lograremos!