El concepto de la energía vital es algo bastante conocido en las culturas orientales y bastante desconocido por las occidentales.

Dependiendo de la cultura, recibe diferentes nombres. Así, en China la llaman “Qi”, en la India “Prana” y en Japón “Ki”. Pero, cada uno de ellos, hablan de una energía omnipresente que existe y se manifiesta dentro del mundo material.

En nuestra cultura occidental, también encontramos alguna referencia a ese concepto de la energía universal del que hoy estamos hablando. Me refiero al “aliento de Dios” del que se habla en la Biblia. Eso significaría que nuestros antepasados también tenían este conocimiento, pero bajo otro punto de vista.

La energía vital: el Qi

Cada vez que tengo que explicar en qué consisten este concepto de la energía vital en el Feng Shui y, por tanto, el Qi chino, lo hago a través de un ejemplo bastante didáctico y claro.

Para ello, tomo una parte del libro de de Nury Vittachi, “El detective de Feng Shui y el tigre del ordenador”. A través de un pequeño cuento, explica de forma clara qué es. Y, lo tienes a continuación.

Un sabio se sentó en la llanura de las jarras mientras leía el libro de los cambios. Quería conocer de dónde venía la fuerza de la vida. Por lo que decidió cerrar su libro y hacer un voto. “Voy a salir en búsqueda de la fuente del Qi y no voy a volver hasta que lo encuentre”, se dijo.

Transitó por la ciudad. Caminó por todo el país. Deambuló por el reino. Pero no pudo encontrarlo.

Entonces, decidió dar la vuelta alrededor de la tierra. Se embarcó y navegó hasta la otra punta del mundo, viendo en su camino muchas cosas extrañas.

En el océano, encontró un pez muy grande que, como él, también deambulaba por el mar.

Pero en todo este viaje no logro encontrar el Qi.

Pese a todo, el sabio no se rindió. Decidió continuar su viaje y llegó más lejos aún, recorriendo todos los rincones del mundo.

A menudo, sus caminos se cruzaron con los del pez grande, que parecía que, igual que él, estaba buscando algo también.

Sin embargo, a pesar de que visitó mil lugares, no pudo encontrar el nacimiento del Qi.

Un día entró en el país, donde las personas pueden hablar con los animales y los animales pueden hablar con la gente. Y, allí vio al pez grande nadando junto a su barco.

Al verle, el sabio pregunto al pez: “¿estás buscando algo?”.

Y el pez le respondió. “Sí, ¿y tú también buscas algo?”.

El sabio dijo: “sí, estoy buscando la fuente del Qi”.

“¿Qué es el Qi?”, preguntó el pez.

El sabio dijo: “es Prana, es la fuerza de la vida, es el Tao, es el camino, es el cielo y es Dios. Has viajado mucho. ¿Lo has visto tú por casualidad?”.

El pez respondió: “no, he estado por todo el mundo pero la fuente de Qi no la he visto”.

El sabio se puso muy triste. Lloró mucho. Y, cuando las lágrimas ya se le habían secado, volvió a preguntar al pez: “¿y qué estás buscando tu?”.

El pez respondió: “yo busco el mar”.

El sabio dijo: “¡pero, tú estás en el mar!”.

El pez miró a su alrededor y dijo: “¿cómo puede ser que no lo veo?”.

El sabio afirmó: “no lo puedes ver porque todo lo que ves es el mar”. Y, en este mismo momento, el sabio, por fin, quedo iluminado.

Interesante, ¿verdad?

Si quieres conocer, más en profundidad, este concepto abstracto pero, tan importante en el Feng Shui, te invito a leer mi artículo El Qi. Un elemento más importante de lo que crees.

La energía vital que está a nuestro alrededor

Al tratar de entender esta energía de la vida, bajo el sentido de la ciencia, pura y dura, hay que decir que (hasta el día de hoy) no hay pruebas que documenten su existencia.

Pero, la verdad es que, para algunas cosas no hace falta un documento que lo certifique. ¿No crees?

¡Simplemente, hay que sentirlo! Sal de tu casa y camina por el bosque, por la playa o por el monte. Todos los sitios tienen te producen diferentes sentimientos, ¿verdad?

Porque, no es lo mismo caminar por la cima de una montaña que por las calles de una ciudad como Madrid.

En momentos puntuales, yo siento que soy una pieza que forma parte “de algo más grande”. Cuando eso sucede, me siento llena y plena. Y, además, me ocurre en cualquier momento y situación. Durante un baño en el mar, viendo un atardecer, abrazando un hijo … Sucede. Nada más y nada menos.

En la filosofía china, el Qi fluye dentro del cuerpo humano como un rio. Pero no solo en el cuerpo físico, sino en el emocional (alma), en el intelectual (cerebro) y en el espiritual (espíritu). Todos, están en un estado de armonía absoluta. Por eso, en el momento en que el flujo de energía se interrumpe, es cuando uno enferma.

El mismo principio transforma el Feng Shui con respecto al entorno, a los edificios, a los espacios cerrados y a las habitaciones.

La distribución optima del Qi dentro de tu espacio es la condición principal para el propio bienestar. Y, es la influencia de tu subconsciente lo que hace que te sientas bien en tu entorno. Seguro y relajado.

En definitiva, una energía vital básica para sentirte bien en tu día a día. No dudes en contactar conmigo si quieres potenciarla en los espacios que están presentes en tu vida. Verás, todo lo que el Qi puede aportar a tu bienestar y al de tu familia. ¡Te invito a comprobarlo!